DÍA 11 Siéntete bien, libera tu ira


Hoy vas a trabajar tu ira: cómo procesarla y liberarla
antes de que te provoque una enfermedad
y cómo crear espacio en tu interior para albergar
más emociones positivas.

¿Cómo te sientes hablándote a ti mismo todos los días y diciéndote que eres amado? Mírate al espejo y dedica unos momentos a felicitarte. Has profundizado en tus emociones y has empezado a liberarte del pasado. Ahora estás aprendiendo a reproducir mentalmente una grabación de afirmaciones positivas. Celebra tus progresos hasta la fecha. TE felicito y celebro tu compromiso con tu trabajo del espejo.
Mientras escarbabas en tu pasado y liberabas tus emociones, puede que hayas descubierto algunos sentimientos de ira hacia ti mismo o hacia un acontecimiento en concreto. Hoy me gustaría ayudarte a trabajar el perdón y a liberar toda la ira que tienes acumulada, para que puedas sentirte bien contigo mismo.
La ira es una emoción sincera. Pero cuando no se expresa o procesa externamente, se hace internamente, en el cuerpo, y, por lo general, suele manifestarse como una enfermedad o disfunción.
Casi todos solemos enfadarnos por las mismas cosas. Y cuando estamos enfadados, nos parece que no tenemos derecho a expresarlo y nos lo tragamos, lo que puede provocarnos resentimiento, amargura o depresión. Por consiguiente, es bueno manejar nuestra ira y liberarla siempre que aparezca.
Si sientes que necesitas expresarte físicamente, hazte con algunos cojines y desahógate a puñetazos con ellos. No temas que la ira se manifieste tal cual es. Hace demasiado tiempo que estás reprimiendo tus sentimientos. No tienes por qué sentirte culpable ni avergonzarte de tu ira.
Una de las mejores formas de tratar la ira es hablar francamente con la persona que te la provoca. Cuando tienes ganas de gritarle a alguien es porque hace mucho tiempo que estás macerando esa ira. Con frecuencia, eso sucede cuando no puedes sincerarte con la otra persona. La segunda mejor forma de liberar tu ira es hablar con la persona del espejo.
El trabajo del espejo te ayudará a sacar todos tus sentimientos. Una de mis alumnas tenía muchos problemas para sacar la ira. Mentalmente, entendía sus sentimientos, pero a pesar de ello no era capaz de expresarlos. Cuando se permitió hacerlo a través del trabajo del espejo, pudo gritar y decirle a su madre y a su hija alcohólicas todo tipo de calificativos. Sintió que se había liberado de una gran carga en cuanto pudo deshacerse de su resentimiento. Más adelante, el día que fue a visitarla su hija, lo único que no pudo evitar era abrazarla. Todo esto fue posible gracias a que había liberado su ira y pudo dejar sitio al amor.
Muchas personas me cuentan que son mucho más felices cuando han podido liberar la ira que sentían hacia otra persona. Es como si se hubieran sacado un tremendo peso de encima.
Interiorízate sabiendo que hay una respuesta a tu ira y que la vas a encontrar. Es muy terapéutico meditar y visualizar la rabia saliendo libremente de tu cuerpo. Envíale amor a la persona que es el objeto de tu ira y visualiza tu amor disolviendo cualquier desarmonía entre tú y ella. Sé receptivo a la armonía. Quizás esa ira que sientes esté intentando decirte que no te comunicas bien con los demás. Al reconocerlo, puedes corregirlo.
Afirma: Está bien tener mis sentimientos. Hoy expreso mis sentimientos de formas positivas.

Ejercicio del trabajo del espejo para el día 11

1. Busca un lugar con un espejo donde te sientas a gusto y nadie te moleste.

2. Mírate a los ojos en el espejo. Si todavía te incomoda, concéntrate en tu boca o en tu nariz. Contémplate o visualiza a la otra persona que crees que te ha ofendido. Recuerda el momento en que te enojaste y permite que la ira se manifieste a través de ti. Empieza a decirle a esa persona exactamente por qué estás tan enfadado con ella. Expresa toda la ira que sientes. Sé concreto. Podrías decir lo siguiente: Estoy enfadado contigo porque [rellena el espacio con el motivo]. Me siento herido porque tú [rellena el espacio con el motivo]. Tengo tanto miedo porque tú [rellena el espacio con el motivo]. Puede que tengas que hacer este ejercicio varias veces antes de que empieces a sentir realmente que te has liberado de toda tu ira.

Puede que tengas que trabajar más de un tema que te provoca ira. Haz lo que sientas que necesitas más.

El poder está dentro de ti:
Tu ejercicio del diario para el día 11

1. ¿Has estado enfadado durante la mayor parte de tu vida? A continuación tienes algunas preguntas que puedes apuntar en tu diario para que te ayuden a liberar tus sentimientos de ira: ¿Por qué elijo estar siempre enfadado? ¿Qué hago para crear situaciones que me enfurecen? ¿A quién sigo castigando? ¿Qué estoy transmitiendo que atrae en los demás la necesidad de contradecirme?

2. Ahora pregúntate lo siguiente y escribe las respuestas: ¿Qué es lo que quiero? ¿Qué me hace feliz? ¿Qué puedo hacer para ser feliz?

3. Piensa en todas las formas en que puedes crear un nuevo espacio interior donde te sientas a gusto contigo mismo. Piensa cómo puedes crear patrones y creencias optimistas y alegres.

Tu pensamiento del corazón para el día 11:

Me merezco encontrarme bien

La vida es muy sencilla. Creamos nuestras experiencias a través de nuestros patrones de pensamiento y de sentimiento. Lo que creemos sobre nosotros mismos y sobre la vida se convierte en nuestra realidad. Los pensamientos no son más que palabras encadenadas. No tienen ningún significado en sí mismos. Somos nosotros los que les damos sentido. Les damos sentido al concentrarnos repetidamente en los mensajes negativos.
Lo que hagamos con nuestros sentimientos es muy importante. ¿Vamos a manifestarlos? ¿Vamos a culpabilizar a otra persona? La tristeza, la soledad, la culpa, la ira y el miedo son emociones normales. Pero cuando estos sentimientos se apoderan de nosotros, la vida puede convertirse en un campo de batalla emocional.
A través del trabajo del espejo, de amarnos a nosotros mismos y de las afirmaciones positivas, puedes nutrirte positivamente y liberarte de cualquier temor que sientas en el presente. ¿Crees que te mereces paz y serenidad en tu vida emocional?
Afirma: Libero de mi conciencia el patrón que está creando resistencia a recibir cosas buenas. Me merezco sentirme bien.

Tu meditación para el día 11: Tu luz curativa




Concéntrate en lo más profundo de tu corazón y busca un puntito de luz brillante de color. Es un color muy hermoso. Es el mismísimo centro de tu amor y de tu energía curativa. 

Observa cómo empieza a palpitar ese puntito de luz. En esa pulsación se va expandiendo hasta llenar tu corazón. Visualiza esta luz moviéndose por tu cuerpo, llegando hasta la coronilla y los dedos de tus pies y de tus manos. Estás resplandeciente con esta hermosa luz de color, con tu amor y con tu energía curativa. Deja que vibre todo tu cuerpo con esta luz. Di para ti:Cada respiración hace que mejore mi salud.

Siente que esta luz limpia tu cuerpo del mal-estar y permite que regrese su salud vibrante. Ahora deja que esta luz se proyecte hacia afuera en todas direcciones, de este modo tu energía curativa alcanzará a todas aquellas personas que la necesiten. Qué privilegio es compartir tu amor, luz y energía curativa con las personas que necesitan sanación. Dirige tu luz hacia los hospitales, residencias de ancianos, orfanatos, prisiones, hospitales psiquiátricos y otras instituciones donde reina la desesperación, para llevar esperanza, iluminación y paz. Dirígela hacia todos los hogares de tu ciudad. Dondequiera que haya dolor y sufrimiento, deja que tu amor, tu luz y tu energía curativa reconforten a quienes lo necesitan.

Elige un lugar del planeta donde te gustaría reforzar la sanación. Puede ser un lugar lejano o cercano. Concentra tu amor, tu luz y tu energía curativa en este lugar y visualízalo recuperando su equilibrio y armonía. Visualízalo en estado íntegro. Dedica un momento todos los días a enviar tu amor, tu luz y tu energía curativa a ese lugar en particular que has elegido.

Lo que damos vuelve a nosotros multiplicado. Da amor. ¡Y así es!


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